URBANISMO. JARDINERIA. VALORACIONES. TASACIONES. PERITACIONES

ARQUITECTURA. URBANISMO. JARDINERÍA. C. ENERGÉTICO, ITC. VALORACIONES. TASACIONES. PERITACIONES.

ADOSADOS EN BEMBIBRE

          
Se genera el proyecto en base a los requerimientos de la propiedad, articulándose finalmente en dos tipologías distintas, aunque con idénticos criterios de ocupación y volumetria que den un carácter único al conjunto.

De esta forma las edificaciones se asientan en las parcelas de 6m de fachada, retránqueandose con respecto a la alineación de la calle de acceso, aproximadamente en 4,30m, lo que genera un espacio delantero privado, ajardinado, para cada una de ellas, de acceso tanto peatonal como de vehículos, estos últimos mediante una rampa. 
           

Las tipologías escogidas son las de una vivienda unifamiliar desarrollada en cuatro alturas, una de ellas en semisótano y otra aprovechando el bajocubierta. El programa es básicamente el mismo radicando la diferencia tipológica en la disposición de la escalera de comunicación de las respectivas plantas.
                  Así las viviendas designadas con el tipo A, desarrollan la escalera en un solo tramo paralelo a fachada que arranca directamente desde el salón, este cuenta con vistas a la calle de acceso, dejando el área de servicio (cocina, aseo), hacia la parte posterior. En la planta semisótano la escalera queda exenta, repartiendo la superficie en dos ambientes, además del cuarto de caldera. En la planta primera se distribuyen tres dormitorios y dos baños, uno de ellos vinculado al dormitorio principal y en la fachada de acceso uno de los dormitorios avanza en voladizo, creando un volumen saliente, que remata en el bajocubierta a modo de tronera, volumen que se repite en ambas tipologías, definiendo el alzado de conjunto y a la vez resguardando las entradas a las viviendas. En el bajocubierta se abre también una terraza con vistas a la parte posterior, solo en esta tipología.
        Las viviendas definidas con el tipo B, desarrollan la escalera en dos tramos adosada a la medianera e e independiente del resto de las dependencias. Esta tipología distribuye la cocina con vistas a la fachada de acceso y el salón hacia la parte posterior. En planta semisótano, la escalera queda cerrada, dejando el resto en una sola superficie libre, aparte del cuarto de caldera. En planta primera se distribuyen las mismas estancias que en la tipología A, y la planta bajocubierta, aprovecha el espacio bajo faldones, sin terraza.

CASA EN VILLACETE

            Se genera el proyecto en base a lo que supone adecuar una superficie acotada, al esquema de necesidades expresadas por la propiedad y su articulación, y por otra parte al intento de retomar ciertas formas de la arquitectura tradicional existente en la zona:
            La tipología escogida es la de una vivienda lo más abierta espacialmente posible, cuyo programa se articula en dos alturas, una de ellas aprovechando el bajocubierta y sin una ocupación total del mismo. La construcción mantiene la estructura basada en los muros de carga, reforzando los existentes con otra crujía intermedia que proporciona un gesto a todo el conjunto y que se vislumbrará en el volumen resultante.


            El acceso a través de la carretera a Santibañez una vez franqueado nos encontramos en un doble espacio articulador de las distintas zonas de vivienda donde se desarrollará la escalera como pieza fundamental del recinto, dividida en dos tramos significativos, el primero, amplio, macizo y frontera espacial del ámbito al que se abre, el salón, como pieza fundamental de la vivienda y el otro tramo, que comunica con la planta superior, más liviano, exento y completamente abierto al doble espacio que configura el vestíbulo, recibirá la luz de forma cenital, mediante unos huecos practicados en el cerramiento de remate de la cubierta.
La otra parte de la vivienda se desarrolla en el bajo cubierta y ocupa parte de la planta. A partir del corredor-distribuidor creado, con vistas al vestíbulo de acceso, se reparten tres dormitorios, dos de los cuales cuentan con sendos balcones con vistas a las denominadas “Eras de Trillar”. Solamente quedaría por definir la pieza que remata el corredor contra la fachada de acceso, “rompiéndola”, para abrir un mirador que intenta evocar las arquitecturas populares.

PISCINA EN PEÑAUSENDE


     

    La instalación podemos dividirla en tres tipos distintos de construcciones, que satisfacen las necesidades requeridas:

                     A.- Zona de Vestuarios: concentrada en una sola construcción y una sola planta, sirve de acceso al recinto de las piscinas a través de un espacio central a modo de filtro, donde se encuentra la taquilla hacia el exterior y el guardarropa hacia el interior. A los laterales se distribuyen los vestuarios por sexos, con una entrada a la zona de las cabinas de vestuarios como barrera entre pies calzados y descalzos , al fondo de este área se dispone de un espacio abierto con bancos corridos a modo de descalzadores. Por otro lado se dispone el área de servicios y duchas en el número necesario para el aforo de la piscina.
                   
                     B.- Zona de Bar: se trata de un edificio de una sola planta que pretende dar servicio al recinto de las piscinas sin perder por ello su conexión con el exterior, para ello se abre hacia el interior a través de un hueco corrido practicado en el muro a modo de barra y al exterior se desarrolla lo que propiamente seria el bar, con un espacio para el público con la posibilidad de abrirse a una terraza exterior, atendido por un barra, dos cabinas de servicios, una por sexo a las que se puede acceder sin necesidad de pasar por el bar y un almacén-cocina para dar el servicio necesario.

                     C.- Zona de baño: constituida por dos vasos, uno para adultos y otra de chapoteo para niños, de forma irregular en uno de sus lados que se transforma curvándose, salvo los escalones de acceso a través del lado curvo. Este vaso se encuentra separado del anterior suficientemente para evitar el paso de los niños a la zona de adultos.

PISCINA EN PEÑAUSENDE

PRIMER PREMIO.


Delimitar el espacio, fragmentarlo, marcar los confines de lo propio y de lo ajeno, invadir poco a poco el paisaje escapando del entorno urbano, crear un “espacio intermedio” donde los bordes no sean nunca una línea, sino varias. Desde esta idea surge la estructura del proyecto, intentando la búsqueda de una cierta medida o una medida cierta entre Arquitectura y Territorio, Ruptura y Tradición.
El paisaje en Peñausende es un constante equilibrio entre sus verdes vacíos salteados de piedras graníticas y  sus masas de encinas, cuya fragmentación, mediante las denominadas CORTINAS, en innumerables polígonos como si de un gran vidrio roto se tratara, crea inconscientemente obras “land-art” ,

El proyecto intenta respetar este paisaje, no alterarlo en sus cualidades, por eso lo primero que se plantea para la delimitación del área a intervenir son los cerramientos a base de piedra como una reinterpretación las CORTINAS. En estos muros se apoyarán las edificaciones propuestas, por un lado el edificio bar-cafeteria que intenta mimetizarse con los mencionados muros, formando parte de ellos filtrándolos a través de sus cerramientos de vidrio. El segundo edificio destinado al servicio propio de la piscina, albergará los vestuarios, con aseos y duchas además de un área destinada a primeros auxilios. Retoma las construcciones tradicionales agrícolas con una sencilla estructura a base de vigas de madera y sobre estas el trabazón y la teja curva característica de la zona.
Las superficies que rodean los vasos se configuran en la parcela macladas con el carácter tectónico de las masas pétreas que inundan estas tierras, simulación que también aparece en la senda que conduce desde los vestuarios al pediluvio de acceso a las citadas áreas. Las piscinas se encuentran rodeadas de espacios verdes con ligeras pendientes a modo de solarium separados por una cerca metálica además de proponerse un área umbría como merendero.
Se plantea una doble intervención, la primera, destinada propiamente a las piscinas y delimitada por los propios vasos de estas, y la segunda el área comprendida entre estos y el limite sur de la propiedad destinada a campos deportivos que completen junto con la pista polideportiva existente en el borde norte un área deportiva para la población. Con esta idea los edificios propuestos darían servicio a todas las actividades.

CENTRO CULTURAL CONFALON

CENTRO DE ACOGIDA AL PEREGRINO, CAPILLA Y ALMACÉN

La pronunciada pendiente del solar y la limitación en un fondo máximo de 10m. según el Plan General de Ordenación Urbana vigente, han condicionado en parte el diseño del edificio, que se genera como un gran contenedor donde se va desarrollando el programa de necesidades sustentado por la idea de conferir a la planta un aspecto libre, de fácil control y mantenimiento.

            El programa cuenta con tres usos que aunque interrelacionados requieren espacios específicos para su desarrollo, sobre todo el referente a almacén de pasos que por sus dimensiones y capacidad se ha desconectado en parte del resto, pudiendo incluso, llegar a funcionar de forma autónoma, ya que cuenta con su propio acceso desde la calle.
            Los otros dos usos, el de capilla y albergue, aunque distintos, si buscan una constante conexión entre ellos, aunque siempre guardando la intimidad que cada uno requiere.
            De esta forma se crea un espacio abierto a la calle pero dentro del propio edificio, al que llamaremos zaguán, como acceso al mismo y que a su vez organiza el paso a las diversas estancias, no solo en planta baja, sino también y debido a su doble altura, en planta primera, generándose todo alrededor del mismo. Así, en planta baja, además de un control vinculado a una oficina-archivo general, se accederá a la enfermería, sacristía, cuarto de reuniones y estar del peregrino, aseos, lavaderos exteriores, duchas y un área destinada a dormitorio, aunque este uso se desarrolla preferentemente en la planta primera, Pero sobre todo está el acceso a la capilla de cuya presencia solo sabemos por lo que se intuye a través del muro perforado que la separa del zaguán.

            La capilla estructuralmente independiente será el único volumen capaz de romper el contenedor por dos de sus lados, la fachada posterior y la cubierta, y a lo largo de su perímetro se desarrollarán tanto las circulaciones verticales como horizontales creándose continuamente una sensación dentro-fuera.

            Es de resaltar la importancia del patio trasero para el edificio y su funcionamiento interno. Este patio robado a la orografía del terreno, se configurará de forma irregular como éste, abriéndose en algunos sitios para dar cabida a los lavaderos y cerrándose en otros hasta entrar en el propio edificio. Además dará el acceso al jardín escalonado superior, mediante escaleras y rampas, que incluso conectarán con el nivel de la planta primera en algún punto.
            Quedaría por describir el uso de una franja del bajocubierta destinada a lavandería y almacén vinculado al mantenimiento del albergue.

COLEGIO ABOGADOS VALLADOLID

FINALISTA

Valladolid de palacios y conventos, la tradicional tipología que definía a Valladolid como ciudad en la que dentro del tejido residencial se insertaba una gran cantidad de tipologías singulares que ayudaba a cualificar la trama, desgraciadamente, erróneas concepciones del desarrollo han provocado la desaparición de gran parte de estas tipologías, la convocatoria por parte de los Colegios de Abogados y Procuradores del concurso de Anteproyecto para su nueva sede en Valladolid da pie a que podamos llevar a cabo reflexiones sobre lo que significa, y como se puede plantear la intervención desde unas perspectiva moderna en los centros históricos.

Un nuevo edificio dentro de la estructura urbana protagonizada por la presencia del Palacio de los Pimentel, por la situación cercana del conjunto de San Pablo y San Gregorio, del Palacio Real, el Palacio de los Villena, la iglesia de San Martín, nos obliga adoptar una actitud modesta frente a competencia de tan singular importancia para la memoria histórica de la ciudad de Valladolid, pero sin renunciar por ello a asumir un cierto compromiso con valores y referentes formales que respondan a una intervención con criterios propios del fin de siglo en que nos encontramos.
Criterios de Composición y Programa

Para la definición espacial del proyecto se han buscado elementos que fuesen capaces de definir por si mismos el proyecto, de tal manera que la divisiones interiores pudiesen ser modificadas para adecuarlas a las diversas necesidades de los colegios a lo largo del tiempo, estos elementos son una serie de muros con función estructural que a modo de peine dividen el edificio. En estos muros se han apoyado dos pozos de luz, el primero de ellos sirve al Colegio de Procuradores, se sitúa perpendicular al muro que delimita la superficie de este colegio, rompiéndole para crear una cierta relación espacial entre los dos colegios, el segundo pozo de luz se dispone paralelo al segundo de los muros estructurales, junto a estos patios se disponen los elementos de circulación vertical, y los vestíbulos de cada una de las plantas.